La concha de la entrada

Una de las primeras referencias que un visitante puede percatar en la entrada del Santuario es esta gran concha, su belleza genera dudas a muchos sobre el cómo llegó hasta ahí.

Pues bien, de lo primero que debemos hablar es de su donante el almirante Casto Méndez Nuñez. Este fue un marino español de la Real Armada Española con gran reconocimiento por hitos como el combate del Callao en 1866.

Además de esta referencia es distinguido también por al mando del buque Numancia, completar en 1867 la primera vuelta al mundo de una fragata blindada.

En una de sus numerosas travesías por el Océano Pacífico recato en esta concha, que no es más que una almeja gigante.

Usada en su momento como pila de agua bendita, es ahora una reseñable joya fotografiada por peregrinos y turistas impresionados por su tamaño y perfecto estado de conservación.