Origen

La llegada de La Virgen Peregrina

Se remonta al siglo XVIII en el que, según rezan las crónicas, unos de muchos peregrinos franceses que desembarcaron en la que hoy es Bayona (de ahí el origen francés del nombre de la ciudad gallega), portaban consigo una hermosa imagen de una virgen risueña con el niño en brazos que los guiaba y protegía en su peregrinar a Campus Stellae, hoy conocida como Compostela. Los peregrinos franceses dejaron en Pontevedra la advocación mariana hacia La Virgen Peregrina, actual patrona de la Diputación de Pontevedra y del Camino Portugués.

La imagen iba vestida a la sazón de peregrina a Santiago de Compostela, portando el báculo como ayuda para su lento peregrinar y como defensa ante posibles enemigos, y del cual colgaba una pequeña calabaza, en el que el peregrino guardaba el agua o el vino para el camino. Portaba además el zurrón abierto para las escuetas viandas y la omnipresente concha de vieira, que simbolizaba la victoria conseguida por el caminante ya de vuelta de Santiago.

Fundación de la Cofradía de la Virgen Peregrina y orígenes del Santuario

El origen verdadero de la Cofradía de la Virgen Peregrina y la llegada de la Virgen Peregrina a Pontevedra es bien distinto de lo que cuenta la leyenda, pero no por ello menos bello. Cuentan las crónicas que en 1753 unos niños del barrio de Nuestra Señora del Camino pidieron al por entonces Arzobispo de Santiago, D. Bartolomé Rajoy y Losada, la creación de una Hermandad dedicada al culto de la Virgen del Camino y, por tanto, bajo la misma advocación que la titular del templo en el cual tendría su sede. Dicha petición fue aceptada -«por ser un fin santo y devoto«-, el 8 de diciembre de ese mismo año, por el Concejo rector del templo de la Virgen del Camino -hoy desaparecido-, siendo el documento firmado por los Señores Justicia y Regimiento de la Villa de Pontevedra.

El 10 de enero de 1754 se reúne la Junta General de la nueva Hermandad para establecer sus Constituciones y Estatutos, siéndole concedido el carácter de Congregación religiosa, en el Decreto del 29 de abril, por el Ordinario Eclesiástico Diocesano. También se le concedió el título de Congregación Secular, según Real Acuerdo del Reino. Esta Congregación llevará el nombre de Nuestra Señora del Camino.

Entre los acuerdos que dicha Junta General tomó, se decidió la admisión como cofrades del por entonces Papa reinante, Benedicto XIV, y de sus sucesores, al por entonces monarca de la corona de España, Fernando VI y a la Reina y sus sucesores en la Corona, al Arzobispo de Santiago D. Bartolomé Rajoy y Losada y su Provisor D. Antonio de los Ríos y a los posteriores sucesores en el Arzobispado de Santiago.

Poco a poco aumenta la devoción a esta imagen, con el lógico resultado del incremento de las donaciones y del patrimonio, lo que posibilita que, entre 1758 y 1762, se confeccionen algunos vestidos nuevos para la Virgen y el Niño con paños de seda donados por Dª Sebastiana de Castro Monteagudo, y un rostrillo de plata dorada, con piedras y brillantes engarzados, obra del platero pontevedrés Juan Ignacio Carballido. A modo de curiosidad, comentar que las piedras se trajeron de Portugal, y que el coste de la pieza fue de 737 reales.

Durante algunos años la imagen de la Virgen Peregrina -que entonces era conocida como Nuestra Señora del Refugio, Divina Peregrina- fue venerada en el templo de Nuestra Señora del Camino. Cada día que pasaba se incrementaba el número de fieles que le rendía culto, hasta el punto de surgir desavenencias entre la cofradía de la Virgen del Camino, propietaria del templo, y la cofradía de la Peregrina, consecuencia natural de tener dos imágenes con el mismo título pero con diferente tutela bajo el mismo templo, y que además celebraban su festividad el mismo día.

Por ello la Junta acordó que para diferenciar el culto que esta nueva Cofradía rendía del que ya existía a la Patrona de la Capilla de la Virgen del Camino, se fijaría el 21 de noviembre como la fecha de la festividad de la Patrona, fiesta de la Presentación de la Virgen.

El 8 de diciembre de 1757 como consecuencia de la pérdida de fieles al suspenderse las procesiones a causa de la lluvia por celebrarse la festividad casi en pleno invierno, la Junta decide trasladar la festividad de la Virgen al segundo domingo de agosto, fecha que todavía hoy se mantiene.

En ese mismo año del cambio de la fecha de la celebración de la fiesta en honor de la patrona, se construye un altar para su imagen y se sitúa en el lado del Evangelio de la nave de la Capilla de la Virgen del Camino. Este altar fue realizado por el artista Gaspar de Canle, contando con las colaboraciones del escultor Alberto Hermida, del carpintero José de Bouza -quien realiza el «guardapolvo de dho colateral y su tablado«- y del cerrajero Tomás Buceta, quien realiza las varillas y hacheros del altar. Sobre esas fechas se realiza también la corona de plata para la Virgen, obra del platero Francisco López de la Peña.

A pesar de todos estos cambios para tratar de mitigar los roces y malentendidos entre ambas congregaciones, los enfrentamientos prosiguen y llegan a tal punto, que en 1775 el Regidor de la Villa, D. Benito de Pazos de Probén, por vez Decano y Tesorero de la Capilla, prohíbe a la Congregación de la Peregrina seguir pidiendo limosnas «prettestando qe siendo la Ymagen del Santuario y la de la Congregación de un mismo titulo se empattaban o ympedian la Limosna la una a la ottra, y que por esto podia Decaèr la fabrica o erario del Santuario e ymagen antiguas«.

Para evitar que la nueva imagen siguiese manteniendo el mismo título que la del templo que la alojaba, la Junta se reunirá el 21 de abril de 1776 acordando cambiar el título de su Patrona por el de María Santísima del Refugio la Divina Peregrina. Esta nueva advocación pretendía representar los misterios de las Peregrinaciones de la Virgen, por lo que en el fondo seguía íntimamente vinculada a la de la Virgen del Camino, protectora de los peregrinos.

Se faculta entonces a dos cofrades, D. Bernardo Joseph de Mier y a D. Tomás Precedo, para que en nombre y representación de la Congregación, escriban al Guardián del Colegio Seminario de Propaganda Fide de Sahagún, y soliciten información detallada sobre la iconografía y culto de la Virgen Peregrina que allí se veneraba, como se puede leer en la documentación que aún se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Pontevedra:

«…solicitando poner estta Congregación y Sta Imagen como Yjuela de aquella para gozar en quanto sea posible de las Yndulgencias y Prerrogativas que tenga en dho seminario mandando venir la salbe que se le canta para executarlo aqui en los dias que se acostumbra como tambien la novena si la hay…».

El 9 de mayo de ese mismo año de 1776, reciben contestación a la carta enviada. En dicha respuesta el padre Guardián del Convento Franciscano de Sahagún de Campos, manifiesta muy buenos deseos pero no envía estampa ni novena de la Virgen, «a causa de q. aunq. en varios años se han impreso muchas, oy dia nos hallamos sin una por señal y aun sin lamina por averse ya gastado«.

Sin desanimarse por estas dificultades, la Congregación encarga una imagen de la Virgen Peregrina que es colocada el 9 de agosto de 1776 en su altar de la Capilla de la Virgen del Camino. Esta imagen toma como modelo el proporcionado por el Mayordomo de la Congregación, D. Bernardo José de Mier, quien aporta para ello una estampa bordada de su propiedad de la Virgen Peregrina que se veneraba en Sahagún.

A pesar de todos estos cambios, los roces y enfrentamientos entre la Congregación y los responsables del culto de la Capilla de la Virgen del Camino se agravan cuando el Ayuntamiento de la Villa intenta impedir la colocación de la nueva imagen en su altar y la celebración de la novena, llegando a prohibir el culto y solicitud de limosnas en nombre de la Virgen Peregrina.

Finalmente, el 30 de noviembre de 1776, la justicia y el gobierno municipal, por estos y otros motivos, acuerdan que constituía un perjuicio para la congregación de la Virgen del Camino que estuviesen ambas cofradías en el mismo templo, y ordenan a la Cofradía de la Peregrina que retiren la imagen de la Virgen y el retablo, así como los restantes efectos de la Congregación, del templo de la Virgen del Camino, y que sean reubicados en la iglesia o capilla que más les convenga, llegando a sugerir incluso que utilicen para ello «algunos de los Baldios de esta Villa» que el Ayuntamiento tenía por entonces.

Así pues, el 5 de diciembre de 1776 la directiva de la Cofradía de La Virgen Peregrina es notificada por el Ayuntamiento del acuerdo alcanzado. Deciden entonces retirar la imagen del Santuario del Camino en el plazo indicado y trasladarla a una nueva capilla, pidiendo a los Procuradores Generales que les indicasen y concediesen el lugar más apropiado para ello.

La imagen es trasladada entonces a un solar cedido al efecto por el Municipio que está situado a la izquierda de la puerta de Trabancas. En ese solar estaba ubicado el negocio de Alonso González, uno de los integrantes de la Cofradía, el cual consiente ceder su terreno a cambio de su permuta por el situado a la derecha de la mencionada puerta de Trabancas.

Al día siguiente de la concesión de este solar, la Cofradía comprueba in situ que construir la capilla en ese lugar haría que ésta quedase casi pegada a la muralla lo que dificultaría evitar las infiltraciones de agua del muro y desluciría el efecto final del nuevo templo. Así que solicitan nuevamente al Ayuntamiento que, sin renunciar al solar previamente cedido, se les proporcione también otro terreno vecino «…Baldio qe estta delante de la Puertta de las trabancass caminando hacia el Rouco: de forma que en èl se pueda erijir en el modo Posible avittacion a Maria santtisima representtada en su sagrada ymagen en un edificio que pueda Hermosear la enttrada del Pueblo…».

El 13 de diciembre el Ayuntamiento contesta afirmativamente a la petición y concede el solar pedido, imponiendo a cambio una serie de condiciones conducentes a mantener las distancias adecuadas con otras obras y caminos ya existentes, a respetar y reparar perpetuamente el «caño del agua a la Fuente de la Herreria» por encima del cual tendría que ser erigido el nuevo templo y a que en el mismo existan lugares permanentes para la autoridad municipal, como recogen las crónicas de la época:

«……y por cuio reconocimientto unicamente ha de ser obligada a mantener en la Capilla que erijan bancos de la Villa, y estta la presidencia en ella ttodas las Vezes que quisiese asistir a las funziones que en ella se celebren sin que se evidenzie ottra mas paga, y pension.»


La Virgen Peregrina en la actualidad.

La devoción fue despertando cada día más entre los pontevedreses, hizo crecer la importancia social y religiosa de sus fiestas, de forma tal que ya nadie puede dudar que las festividades de La Peregrina son hoy en día las fiestas de Pontevedra, en detrimento de las celebraciones de su patrón San Sebastián (20 de Enero) y su patrona, Nuestra Señora de la O (18 de Diciembre); siendo una de las jornadas más emotivas durante estas celebraciones, el día de la Ofrenda en el que la Cofradía traslada en carroza a la Virgen Peregrina -rodeada de niños, hijos de cofrades- desde el Ayuntamiento (tradicionalmente) hasta el Santuario sede de la Cofradía.


En la actualidad, el Santuario sigue siendo parada obligatoria para los peregrinos que se dirigen a Compostela por el Camino Portugués a Santiago.

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